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Ese equipo insustancial que resultó ser el nuestro

Ayer era día de eventos deportivos varios, unos con motores averiados y otros con tenistas triunfantes. Ayer hacía buen tiempo y el sol invitaba a pasar un domingo plácido disfrutando del balompié. Ayer quisimos ver un partido de fútbol pero nos tuvimos que resignar viendo al Atleti en Getafe.



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Yo, que soy tonto, aún me sorprendo de la capacidad comunicativa que tiene un claxon. Con sólo una nota, sólo una, oiga, los conductores son capaces de articular varios mensajes claros y meridianos. Un toque breve es cuidado que voy o me das o llevas el abrigo pillado con la puerta, dos toques breves suelen ser un saludo y van seguidos de una sonrisa y una mano al aire. Muchos toques seguidos, normalmente con un ritmillo conocido difícil de describir por escrito significan que tu equipo ha ganado. Algunos toques son precisos: hay quien con un toque largo y contenido pretende decirte que llevas la puerta de atrás mal cerrada y, dado que tienes un niño con cara de malo, es posible que la abra y salte haciendo un tirabuzón y tengamos una desgracia. Un claxon también puede resultar cómico: el claxon grave de un camión hace mucha gracia porque asusta a las señoras; un coche grande con un pito agudo hace mucha gracia porque denota poca hombría a pesar del gran tamaño; un coche que está mal de batería hace mucha gracia al hacer sonar un claxon afónico que suena como Pepe Isbert. Algunos cláxones hacen mucha gracia, sí. Pero no todos hacen gracia, no todos los toques son amistosos. Un toque largo e intenso significa algo malo: que te muevas, mira que eres malo, aparta ya petardo, mujer tenías que ser, de Burgos tenías que ser (este ya no vale con las matrículas nuevas). Un toque aún más largo y más intenso significa todo lo anterior y además que como baje te enteras.

De todos es sabido que el que toca el claxon cree que el sonido únicamente llega a aquel al que pretende increpar. Al que pita le da igual que en las casas de alrededor haya un señor convaleciente o un bebé dormido o una señora enferma de los nervios: el pita a aquél coche verde que está cuatro puestos por delante que acaba de girar sin intermitente, quién se creerá ese, de Melilla tenía que ser, y lo hace convencido de que el de Melilla y sólo el de Melilla recibirá el pitido, desentendiéndose del hecho del que el pitido molesta e irrita a los cientos de personas que viven o caminan en el radio de acción de su claxon justiciero. De todos es también sabido que la burbuja de metal y vidrio del coche confiere autoconfianza ilimitada a su habitante, que desafía desde dentro y a pitidos a todo bicho viviente. Es distinto si el pitado se baja y resulta ser altísimo y tener cara de pocos amigos y abre la puerta del coche del pitante y le coge por las solapas: entonces aquél que tenía super-poderes dentro del coche pasa a ser una malva y se le aflauta la voz y pide perdón y confiesa que está pasando una mala racha. Así es Madrid, qué quieren que les diga.
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Ayer, que era un día precioso y caluroso y algunas cosas más terminadas en oso jugaba el Atleti en Getafe y uno se echó a la calle con el optimismo de los ilusos que piensan que cuando el cielo está azul y las chicas visten camisetas de tirantes llegará el Atleti y rematará el día cuajando un partido memorable. Se echó a la calle el que suscribe, ya les digo, y lo hizo andando con torería como la ocasión requería, marcando los tiempos y gustándose en la cadencia. Anduvo así hasta el bar más cercano, en el que le dijeron al que suscribe que no echaban el partido del Atleti. ¿No? No. Vaya, peor para ellos, a la competencia que me voy con este tumbao tan castizo. Apretando el paso pero con el mismo empeño estético y altivez flamenca se acercó el que suscribe hasta otro bar con idéntico resultado, y luego a un tercero y hasta a un cuarto.

- ¿No?
- Que no, oiga.

A estas alturas no diré que el autor se arrastraba por la acera porque el autor soy yo mismo, pero sí les confirmo que de ese mítico andar de tipo que va alegre y confiado a ver un espectáculo de campanillas quedaba más bien poco. Eso sí, uno aprovechaba la ocasión para ir pensando que cuando uno tiene tantos problemas en su propia ciudad para ver al equipo de sus amores, mala cosa.

Encontró el que suscribe un sitio donde ver el fútbol, y no fue ni una biblioteca ni un centro cultural ni una escuela de arte dramático sino un pub irlandés lleno de pantallas, con todo lo que no puede faltar en un pub irlandés que se precie: sus extranjeros alicorados a horas tempranas, sus parejas con cara de decir que realmente un pub irlandés en hora futbolera NO es sitio para una cita galante, sus irlandeses animando al Munster contra los Sarracens y el homologado Olor Húmedo A Cerrado de pub irlandés, patentado y todo. Se sentó uno en un taburete el que suscribe (eso sí, con cara de que había venido directo a ese pub sin vagar por el resto de bares del barrio) y se dispuso a ver al Atleti en un monitor de televisión pegado a otro monitor en el ponían el mencionado partido de rugby y luego un partido de la Premier. De esta forma vio el que suscribe dos partidos a la vez, dos deportes a la vez o, mejor dicho, un partido de un deporte en un monitor y un catálogo de tipos sin rumbo ni interés en encontrarlo en el otro.

Jugaba el Atleti, equipo que está en zona Champions al que se le debía presuponer una cierta calidad o al menos competitividad o al menos energía. Y lo hacía contra un equipo que viene de jugarse - con el Bayern de Munich ni más ni menos - hacer algo gordo en la UEFA y que también ha jugado la final de Copa. Y a priori parecía que el partido debería dar de sí y resulta que el interés que tuvo el partido fue nulo. Nulo. Cero. Nada. Miraba uno el monitor y no veía nada que tuviera un mínimo interés. Prefería uno hablar con un inglés aficionado al Preston y alabar la fidelidad de las hinchadas inglesas a sus equipos, por pequeños y poco afortunados que sean. Prefería también uno entretenerse tallando en un posavasos el perfil de Santiago Martín, el Viti, aunque luego le saliera algo mucho más parecido a un posavasos destrozado. También prefería uno mirar al monitor vecino en el que las hinchadas rugbísticas mostraban su pasión y respeto por dos equipos que se rompían literalmente la cara por ganar un partido en el que se jugaban mucho. Prefería uno hacer cualquier cosa salvo mirar a su propio equipo, aquél del que reniegan los bares de la ciudad por no atraer ya a la afición, por espantar a los vecinos y por dormir a la clientela. Y no nos extraña.

Jugaba el Atleti a nada y a poco jugaba el Getafe. Desaparecido en combate Raúl García, fundido a pesar de haber parecido de tungsteno durante gran parte de la temporada, Forlán jugaba de medio. Decimos que jugó Forlán pero esto no es exacto, que Forlán ha desaparecido en los últimos partidos y no sabemos si es por hartura ante el nivel de la parroquia, por agotamiento físico o por cabreo existencial. Forlán ya no está y el equipo lo nota una barbaridad, igual que nota la ausencia de Raúl García. Gris Maxi, intrascendente Luis García y excesivamente verde para estas lides Camacho, sólo el Kun parece tener interés en ganar los partidos. Y menos mal que es así, porque sólo él parece poder sacar adelante lo poquito que tiene el equipo. Marcó el Kun el gol del empate y ya, eso fue todo lo que hizo el Atleti. Pudo marcar Luis García, sí, pero hubiera sido de chiripa, porque merecerlo lo mereció más bien poco.

Lo verdaderamente preocupante es que el Getafe, haciendo poco, de haber tenido la suerte un poco de cara le mete al Atleti tres. Falló un penalti De la Red, ya más concentrado en qué perfil deberá lucir cuando atienda las ruedas de prensa en el Bernabéu, y también estrelló el Getafe un balón en el larguero. Pernía sacó un balón que podía ir dentro y Pablo jugó un buen partido. Qué cosas, si no es por Pablo y algo por Perea el Atleti hubiera perdido otro punto. Pero el Atleti, salvo el Kun, no estaba por la labor de jugar al fútbol y, por lo que se ve, a la plantilla le importa más bien poco lo que pueda ocurrir de aquí al final de liga. Alguien ha debido comentarles que la Champions está asegurada, o que el resto de equipos seguirán pinchando partido tras partido, o que la vergüenza torera, la profesionalidad y el orgullo de los seguidores son conceptos anticuados en estos tiempos que corren en los que lo que de verdad importa es tener un móvil de los buenos.

Miraba uno al Atleti y ná. Ná. Ni ganas, ni juego, ni peligro ni ná. Faltas, si acaso. Veía uno el partido de ese equipo insustancial que resultó que era el nuestro y el partido no avanzaba, se varaba en cada jugada, el mal endémico del fútbol español. En la Liga de ahora cada contacto es falta y cada caída, tarjeta. Miraba uno las faltas del Atleti – Getafe y de reojo miraba cómo entraban al remate en cada corner del Aston Villa – Everton y le daba a uno cierta vergüencilla. Miraba uno en un monitor cómo trotaba el Atleti con la energía de un caniche entrado en años y se ruborizaba con el tranco de asturcón de cualquier jugador del monitor vecino. Si a algún mago de postín le hubiera dado por comparecer en el pub con ganas de epatar a la concurrencia y producir el milagro del trasvase de monitores, el Aston Villa le hubiera dado una paliza al Atleti y el Everton hubiera peinado a raya al Getafe. Mismo deporte y dos maneras de entenderlo, todo un ejercicio de pudor patrio cuando se comparan dos partidos en dos monitores vecinos.

El caso es que tras el insulso espectáculo de ayer, el Atleti sigue cuarto. Cuarto. Un puesto bochornoso para una liga muy mediocre que nos alivia, y esto nos da una idea de cómo está el tema. En este Atleti de hoy un mísero cuarto puesto nos sabe a gloria, aunque sea en una liga de colegio que por suerte toca a su fin. El único consuelo del día de ayer es que esperábamos terminar el día sufriendo aún más por culpa de los triunfantes pitidos de los seguidores del otro equipo grande de la capital, y al parecer la tortura psíquico-auditiva se retrasa unos días. Y ya les aseguro que ese día todo lo malo que uno pueda decir de un claxon se queda en poco.

URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/04/ese-equipo-insustancial-que-result-ser.html

Publicado abr 28 2008, 07:00 por SDHEditor
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