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  • Se mantiene el partido a puerta cerrada contra el PSV

    El TAS ha estimado parcialmente el recurso presentado por el Atlético de Madrid contra la decisión del Comité de Apelación de la UEFA, pero ha mantenido la sanción de jugar el próximo 26 de noviembre contra el PSV a puerta cerrada en el estadio Vicente Calderón. La multa inicial de 150.000 € se ha reducido a 75.000 € y el segundo partido de sanción cuyo cumplimiento estaba suspendido se ha anulado.

    Para más información: http://www.tas-cas.org/d2wfiles/document/2792/5048/0/2008.11.20%20Press%20Release.pdf

  • Rojiblancos por el mundo

    Ayer fue jornada de amistosos internacionales y los rojiblancos tuvieron diversa fortuna:

    Maxi Rodríguez fue titular en el debut de Diego Maradona como seleccionador argentino y anoto el gol de la victoria albiceleste contra Escocia.

    Johnny Heitinga jugó desde el inicio como lateral derecho en la victoria oranje por 3 - 1 ante Suecia.

    Tomas Ujfalusi fue el único jugador que disputó un partido valedero para la clasificación para el Mundial 2010 y la República Checa venció a San Marino por un cómodo 0 - 3.

    En la victoria de Colombia ante Nigeria (1 - 0) Amaranto Perea  jugó como defensa central todo el partido.

    Diego Forlán jugó 45' minutos en el empate sin goles entre Francia y Uruguay.

    Portugal se llevó un importante correctivo en su visita a Brasil (6 - 2). Maniche y  Simão formaron en el once inicial.

  • El TAS anuncia su veredicto para mañana a mediodía

    La audiencia en el caso Atlético de Madrid vs. UEFA tuvo lugar en el día de hoy desde las 9 de la mañana a las 4 de la tarde. El TAS ha anunciado un veredicto para el jueves 20 de noviembre sobre mediodía. Se hará pública una nota de prensa una vez que ambas partes conozcan la decisión.

    El Atlético de Madrid estuvo representado por Clemente Villaverde, sus futbolistas Paulo Assunção y Florent Sinama-Pongolle y el abogado Juan de Dios Crespo.

  • De cómo estar más contento a las siete que a las cinco

    Aprovechó el Atleti que hacía sol y que la hora a la que jugaba es una hora excelente para jugar al fútbol, y nos dio una alegría a todos, miren Vds.


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    Madrid tiene muchas cosas malas y algunas insuperables. Entre estas últimas, el Club Atlético de Madrid, el bocadillo de calamares y los días soleados de otoño y de invierno. Ayer salió un día de estos, un día de cielo azul y aire limpio y frío pero sin cortar, no ese aire que llega de la sierra y le deja a uno la piel de la cara tiesa y la garganta cauterizada, sino un aire algo más amable, menos violento, más tolerante. En Madrid hay días de cielo azul y parques de colores que van del verde al ocre y terrazas llenas de valientes con jersey de lana y de bares en los que el madrileño medio toma vermouth en vaso pequeño y largo y cerveza en vaso chaparro de caña, patatas fritas en bolsa de plástico con la etiqueta amarilla y banderillas en un platito blanco del que siempre cae un poco de líquido que le mancha a uno un zapato; si el bar también es de un valiente que se juega la multa y desafía la ordenanza municipal, todo esto se hace en la acera y se apoya el vaso y el platito en el coche que hay enfrente, y cuando llega el dueño se va enfadado porque él había aparcado un coche rojo y se lleva ahora uno de lunares gracias a tanto vaso posado.

    El Atleti tiene algunas cosas malas, sobre todo dos, y muchas insuperables. Entre estas últimas, las Peñas que vienen de lejos, los atléticos de fuera de Madrid, Atléticos con mayúscula que consagran su domingo entero a lo que algunos no le consagran ni los últimos cinco minutos del segundo tiempo por aquello de no coger tráfico. En este fútbol nuevo de horarios intempestivos y televisivos las Peñas se ven obligadas a hacer encaje de bolillos para cuadrar horarios y vueltas a casa y madrugones del día siguiente y alquileres de autobús, y por eso uno se alegra especialmente por ellos cuando el partido es a hora sensata, a hora futbolera, a hora taurina de día de otoño. Para el atlético de verdad, tan obligada como la firma para la canonización de Gárate debería ser el paseo por la calle Alejandro Dumas entre los autocares de los que llegan de lejos, de Castilla y de La Mancha y de Levante y de Poniente y del Norte y del Sur. Para todos esos atléticos de kilometraje ilimitado, deseando que ayer lo pasaran bien y que tomasen vermouth y cerveza y patatas y banderillas disfrutando del día, va lo de hoy.
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    Hacía sol y la afición bajaba hacia el estadio en tropel charlando desde Puerta de Toledo y desde Pirámides y las terrazas de la zona estaban llenas de bufandas y camisetas rojiblancas. Y entre la multitud colchonera había muchos niños y señores fumando un puro y alguno con un pacharán en vaso de plástico. Y es que los partidos a las cinco tienen estas cosas tan bonitas, qué quieren que yo les diga.

    Quizás por no cargarse la idílica postal otoñal o quizás por haberse decidido el entrenador a seguir los consejos de Perogrullo, quien nos consta ha llamado varias veces al Club en los últimos días, el Atleti salió con los jugadores buenos, todos juntos y a la vez. Salió el Atleti con Ujfalusi, y con Maxi y Simao, y con Agüero y Forlán, cinco tipos con la mayúscula ganada a pulso. Tras unos cuantos partidos con un solo punta y muchos mediocentros, volvió el Atleti a casa con dos delanteros frente a un equipo que sólo traía uno. Salió el Atleti, en fin, como hay que salir y terminó haciendo un partido a ratos bueno y a ratos muy divertido.

    Salió también el Depor con cara de conmigo no se juega, oiga, y durante un rato hizo frente al Atleti bien plantado en el medio campo con Riki solo cerca de la defensa rival. El Atleti lo intentaba y no conseguía jugar con fluidez, pero transmitiendo más seguridad que otras veces. Sería por estar mejor dispuesto, sería por la fe que transmiten los buenos en el campo, sería porque Ujfalusi mantiene a la defensa en su sitio, no deja pasar a los rivales y saca el balón jugado si hace falta, sería porque los laterales no dejaron jugar cómodos a Guardado, Lafita y compañía, sería porque Leo Franco paró con solvencia un par de tiros claros de los de la Coruña. Sería por lo que fuera pero la imagen que se dio durante el primer tiempo fue poco brillante, algo plúmbea pero también sólida. Parecía importante que el Atleti marcara pronto para evitar problemas más adelante y así ocurrió, de rebote y en un corner, con Perea y Heitinga como protagonistas, sobre todo el segundo por aquello de haber batido todos los records posibles de anotación precoz de goles de rebote por un debutante en la Liga. Uno a cero al descanso, resultado justo si uno mira a los dos palos de Forlán pero quizás no tan justo si uno se fija exclusivamente en el juego desplegado.

    Tras el descanso salió el mismo Atleti pero con mejor cara, qué cosas pasan. Poco tardó el Atleti en marcar, esta vez gracias a Forlán, ayer de nuevo un titán. Forlán no sólo marca de tiro preciso y potente o tras inteligente carrera, u obliga al portero rival a volar de punta a punta de la portería. También se desmarca, corre, aporta soluciones a los suyos y multitud de problemas a los rivales. Como en tantos otros partidos Forlán demostró ayer su facilidad innata para el fútbol, para ver los movimientos, para entender los desmarques y para pegarla desde cualquier sitio y con cualquier pierna. Como en tantos otros partidos dejó claro que el mayor problema que podemos verle a Forlán es no haber llegado al Atleti varios años antes. No obstante, y al contrario que en tantos otros partidos, Forlán demostró ayer un cariño verdadero hacia la grada y un respeto profundo hacia el seguidor medio del equipo; hablamos de su negativa esta vez a levantarse la camiseta tras marcar. La oronda grada en pleno, bocadillo en ristre, agradece al uruguayo el gesto de no alardear de torso. Un gran futbolista y todo un caballero.

    En el segundo tiempo se vieron cosas interesantes, hasta el punto de que uno se atrevería a decir que se vieron las mejores jugadas de este año en el Calderón. Cambios de juego, jugadas largas, paciencia, criterio, detalles de calidad como la cesión del Kun a Maxi en el tercer gol, fases de continuidad y dominio. Maxi marcó un gran gol tras una jugada colectiva con cambios de banda y adornos útiles. Forlán marcó el último de la tarde tras una jugada rápida de recuperación y triangulación. Ujfalusi impuso durante toda la tarde su personalidad, oficio y clase; Simao lo intentó frente a Manuel Pablo, que lució un físico que le hacía parecer el padre del portugués. Assunçao y Maniche ofrecieron alguna duda más; el primero da estabilidad al equipo y se muestra bien situado, pero no aporta hacia adelante todo lo que alguien en su puesto debería; Maniche aporta cuando cambia el juego y toma riesgos, pero poco cuando se limita a devolver el balón a quien se lo acaba de entregar, forzando que el juego lo construyan los laterales. Perea, de nuevo impresionante en velocidad y físico, salvó balones de mérito y amargó la tarde al visitante a quien tocó marcar. Sólo el Kun pareció algo menos brillante que otras veces, algo más espeso. Y es que no va a jugar siempre como un ángel el chiquillo, digo yo.

    Mención especial merece, piensa uno, Valerón. Salió Valerón cuando quedaba un ratito y la afición del Atleti debe agradecer a Lotina el detalle, tanto por habernos dejado disfrutar de él como por no haberlo sacado antes. Salió Valerón y casi ni nos enteramos, y cuando llegó un balón por su zona la grada dijo anda, mira, Valerón. Salió Valerón con ese aire tristón y tímido, las rodillas algo juntas, la mirada despistada y un corte de cuerpo que se le caricaturiza con la edad. Iba Valerón andando por su zona entre fogosos mediocentros de despliegue físico demagógico y media melena empapada de sudor, y parecía que no sabía bien qué hacía ahí con su aire de contable que va a recoger unos impresos. Pero Valerón, ya saben, es así. Le llega un balón a Valerón y le asedia un tipo de dos metros y diez años menos corriendo como un poseso; Valerón da un paso andando hacia un lado y luego andando pero más despacio hacia otro y sigue en el mismo sitio y con el balón mientras que el amenazante atleta que venía echando espuma por la boca está ahora a diez metros preguntándole a un defensa cómo se vuelve hacia el centro, que se ha perdido. Mira Valerón por el ojo de una aguja y da un toque flojito y casi sin querer, un toque que es el reflejo físico de su voz de poca cosa, y deja a un delantero solo delante del portero entre la mirada de los defensas que se preguntan cómo llegó ese balón ahí. Hace Valerón un regate antológico y lo hace como quien compra la prensa, sin alardes, casi pidiendo disculpas, y lo hace rodeado de jugadores con patillitas recortadas y estilismos capilares fashion que celebran los goles imitando la parada nupcial de la avutarda que le miran y no toman nota, aunque debieran. En fin, salió Valerón un rato y el Depor tiró a puerta mucho más que en todo el rato en el que no estuvo él. Valerón, que jugó en el Atleti en un año más bien malo para él y muy malo para el equipo, es de esos jugadores de los que uno hablará a sus nietos tanto por su increíble talento deportivo como por su discreta personalidad; es de esos tipos a los que uno piensa que hay que recibir con una ovación en todos los campos de España.

    Jugó en fin el Atleti un partido divertido y ganó con autoridad y brillo, algo que hacía falta a este lado del Manzanares. Y lo hizo con Forlán, a quien se le atribuía un enfado con el mundo, dejando claro que si el Atleti piensa en un jugador-entrenador para el futuro tiene uno con el siete a la espalda. Y con el equipo entero intuyendo cuáles deberían ser sus características, su juego, su misión. Y con una grada contenta una vez más, contenta, que feliz es palabra para un rato mucho más largo.

    - Oiga
    - Dígame, a ver
    - Mire, es que no me creo que Vd, precisamente Vd, no vaya a hablar de Pernía hoy, precisamente hoy.
    - Pues no. Hoy no hablo de Pernía porque de Pernía, hoy, habla todo el mundo. Sí, todo el mundo, oiga.


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    Epílogo: "Uf, qué lujo", rezaba el titular de la portada del Forza Atleti y el que suscribe y al menos otros veinte o treinta, que tras un rato dejamos de contar, nos quedamos sin palabras. Nuestro héroe el portadista se ha soltado la melena. Advertidos quedan.

    URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/11/de-cmo-estar-ms-contento-las-siete-que.html

  • El TAS fallará sobre el recurso del Atlético de Madrid el 19 de noviembre

    La UEFa dejó la sanción al Atlético de Madrid por los incidentes en el partido de Champions League contra el Marsella en un partido a puerta cerrada. El Atlético recurrió a este organismo deportivo independiente y habrá que esperar al 19 de noviembre para conocer su decisión.
  • Crónica íntima de un partido chico

    Ayer se jugó en el Calderón un partido poco trascendente y de poca calidad, con poca gente en las gradas y poco interés deportivo. Y, a mi, estos partidos me gustan.


    Al que suscribe, qué quieren que les diga, estos partidos de las primeras eliminatorias de copa siempre le han gustado. Partidos aburridos, malos, con poca gente en la grada, con muchísimo que perder y muy poco que ganar, partidos contra rivales desconocidos vestidos de colores que a uno le sorprenden. Partidos en los que lo normal es salir enfadado, como mucho indiferente, partidos para olvidar que, para sorpresa de muchos, no se suelen olvidar.

    Uno entra en el Calderón en estos partidos como entra por su casa; entra tranquilo y posiblemente tarde, saludando, reconociendo caras y levantando las cejas. Hombre, qué tal, cuánto tiempo, pues ya ves, aquí, hoy toca partido en familia, a ver qué hacen estos. A ver qué hacen estos es el saludo que emplean los colchoneros para decir algo mucho más complicado, esto es: yo, como tú, no tenía ganas de venir a este partido, me venía mal y voy de corbata, pero el Atleti es el Atleti y me resulta muy raro quedarme en casa en día que juega el Atleti en el Calderón. Así que aquí estoy, temiéndome lo peor pero incapaz de no asistir a ello, como tú, y en el fondo me alegro de ello y me alegro también de verte, tanto como me alegrará verte en un futuro no muy lejano en alguna ciudad española jugando una final de copa o en alguna ciudad europea siguiendo al equipo en esos desplazamientos soñados, y me alegrará verte a ti más que a muchos otros más ruidosos y más protagonistas. Porque tú entiendes este bendito club de la misma manera que yo, y ese es nuestro problema y también nuestra bendición. Y, problema o bendición, lo importante es que es nuestro, que nadie nos obliga a ello, que lo hacemos porque queremos y que nadie podrá nunca quitarnos lo que significa. Eso, a ver qué hacen estos hoy, responde el compañero de fatigas.

    En los partidos chicos la grada está casi vacía y en los asientos contiguos no se sientan muchos de los que se sientan siempre. A la derecha no está ese señor que va con su hija desde que esta llevaba coletas - y ahora lleva tacones de vértigo y se gira media grada cuando se levanta a quitarse la chaqueta - y a la derecha no está esa panda de amigos que van siempre tan abrigados. En estos partidos no, en estos partidos hay un grupo de estudiantes de Erasmus que llegan alicorados y con ganas de que el partido sea un festival de goles, los pobres, y hay también tres o cuatros seguidores del equipo visitante que nunca habían venido al Calderón y que hacen fotos de todo lo que pasa. Son buenos partidos para ser amable con el visitante y también para sentarse cómodo, sin apreturas, sin mirar el número del asiento, sin asistir al ritual de los que llegan tarde y piden paso a los que están ya sentaditos ni de los que buscan sin éxito su sitio: oiga que ese es el mío, ni hablar que lo pone aquí, mire la entrada, serán en otro sector, que no señor que yo llevo aquí toda la vida, lo puede decir esta señora que me conoce desde que hice la mili, así es, bien guapo que estaba rapado y no como ahora, que parece un pobre, pero oiga señora, ¿yo qué le he hecho?

    Los partidos de copa en el Calderón tienen el aire familiar y educado que muchos partidos grandes ya no tienen, no me lo negarán Vds. Ya saben que cuando viene el Barcelona o el otro equipo grande de la capital se llenan las gradas de desconocidos que no ven el fútbol como el resto de la grada, grada que ya se conoce y poco a poco, tras muchos miércoles fríos de copa y muchos domingos tristes de empates contra el colista ha terminado por entenderse y respetarse y ver el fútbol de manera similar, cada uno con sus filias y sus fobias pero sabiendo hasta dónde llegamos todos. En los partidos grandes no, llegan los nuevos y hay un ambientazo y se habla a voces pero a uno casi le molesta que haya tantísima gente, tan poco espacio, tanto lío. Yo era ahí pero me he puesto aquí que he venido con el chiquillo, no le importará cambiarse, yo me cambiaba encantado pero es que en ese sitio libre se sienta un señor muy serio que creemos que es de Las Matas y suele llegar un poco tarde y no es cuestión de hacerle mover, mire, precisamente por ahí llega.

    En los partidos grandes cuesta encontrar el sitio de cada uno en el mundo, y si uno tiene mala suerte le toca al lado un nuevo con la espalda de la anchura de un ford fiesta y pasa un mal rato en ese asiento tan estrecho. Pero es aún peor si el vecino de localidad es un exaltado, uno de esos que se levanta todo el rato mientras el balón está en juego, uno de esos que ve manos negras tras cada decisión, ve conspiraciones donde el resto vemos errores, ve razones para fusilar al entrenador donde el resto vemos un pase mal dado. Llega tarde el defensa rival y derriba a nuestro interior izquierda y el recién llegado se levanta y extiende los brazos y dice hijoputa. Sube el delantero rival y nuestro lateral derecho le siega las piernas y el árbitro pita una falta justa y el recién llegado se levanta y extiende los brazos y dice hijoputa. Hace el entrenador un cambio para darle más profundidad al equipo y el recién llegado se levanta y extiende los brazos y dice hijoputa. Sube por la grada el señor de las cocacolas y el recién llegado le pide dos cervezas y el señor le dice que son sin alcohol y el recién llegado se levanta y extiende los brazos y dice hijoputa. El recién llegado dice hijoputa pase lo que pase y termina por amargarle a uno el partido con tanto levantarse y tanto insultar y tanto dar voces en mal momento, y también le hace a uno pedirle a San Judas Tadeo que no haya cerca del sitio donde nos sentamos alguno del equipo rival que vaya a pensar que en la afición del Calderón somos todos tan brutos y tan maleducados y que a la mínima que pase, justa o injusta, grave o leve, equivocada o no, nos levantamos y extendemos los brazos y decimos hijoputa.

    En estos partidos chicos la grada espera poco del partido y se entretiene hablando de cómo está la familia, de cómo se presenta la crisis y hasta de si la casa Forlady desapareció o sigue haciendo muebles de cocina. La grada espera, eso sí, ver a los suplentes, a los canteranos, a ese jugador que uno piensa que por qué no tiene más oportunidades, a ese lateral del que tanto hablan y a ese delantero larguirucho que jugó el Europeo Sub-19 el año pasado. Ayer la grada quería ver si Camacho es tan regular como aparenta, si es verdad que Domínguez no se pone nervioso, si Miguel de las Cuevas es capaz de jugar un partido entero a un buen nivel, si Banega es el fino centrocampista que se intuye tras las capas de inexperiencia que tapan su brillo, si Luis García luciría con su fútbol de salón contra un rival débil o si Sinama merece más minutos. Y lo que la grada vio es que efectivamente Camacho juega siempre al mismo nivel sea contra el Liverpool o contra el Orihuela, un nivel que le debería dar minutos. Y que efectivamente Domínguez parece cómodo en su puesto, sin alardes ni líos. Pero también vio que las dudas sobre Miguel de las Cuevas se agrandan, tras comprobar que no consigue aprovechar las oportunidades. O que Banega, que ayer debería haberse hinchado a regatear y pasar y sentar cátedra anda despistado, desganado y desubicado. Que Luis García, con quien la grada la ha tomado y entendemos por qué, no brilla ni en partidos en los que debería deslumbrar. Y que Sinama, ayer excesivamente fallón y desafortunado, no parece el recambio de garantía que la delantera necesita.

    También vio la grada que Coupet tiene ganas de hacerse con el puesto titular y que Pablo tiene ganas de volver a ser futbolista. Comprobó que a Pernía, aplaudido al principio y ovacionado con sorna cerca de un corner en el segundo tiempo, la grada no sabe si respetarle o no; eso la grada, que el que suscribe lo tiene claro y además le sentó como un tiro eso de corear burlonamente su nombre ayer. También vio la grada a un Forlán impreciso y enfadado con el mundo y se quedó preocupada. Y vio a Seitaridis tirando a puerta, evento asombroso que sólo ocurre en víspera de partido internacional de Grecia o de eclipse solar. Y vio, rabiosa e impotente, cómo el Atleti con casi todo, esto es, con Forlán y Maxi y Maniche y Simao no le hacía un gol al Orihuela, al Orihuela oigan. Esto vio la grada y, con razón, se cogió un cabreo de mona, un cabreo de brigada de infantería, un cabreo de Agustín González haciendo de cura. Y lo entendemos.

    En los partidos íntimos como el de ayer hace más frío. Y es que ayer éramos pocos, éramos diez o doce mil, los diez o doce mil de tantos y tantos partidos de primera eliminatoria de copa, Vds ya saben quién son. Ayer por no estar no estaba ni Indy, a quien el Convenio Colectivo de Mascotas de Peluche Apolilladas le impide trabajar en miércoles, cosas del Estatuto del Trabajador Disfrazado. En días como el de ayer hay menos gente, menos estufas a 37 grados repartidas por la grada, menos calor. El atlético de pro, que lleva muchos años limpiando con los pantalones los asientos que la directiva no limpia con una escoba (especialmente sucios ayer, por cierto) sabe que por mucho que se abrigue uno, en tarde-noches invernales en el Calderón se conserva el calor hasta el minuto 20 del segundo tiempo. A partir de entonces la humedad, la noche y el viento hacen el resto, y la nariz de los asistentes anuncia que el frío empieza a ganar la batalla a la lana y el gore-tex. Si, como ayer, el final del partido no contribuye a la temperatura corporal, el resultado ya lo saben. Sobre todo lo saben diez o doce mil tipos con cara de sueño y el bolsillo lleno de aspirinas a los que ayer les quedó claro que estos partidos tan horribles, en el fondo, son estupendos cuando se juegan en el Calderón.

     URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/11/crnica-ntima-de-un-partido-chico.html

  • De cómo, sin darnos cuenta, se nos empieza a ir el tren

    El Atleti jugó ayer un partido en el que pareció equivocarse de objetivo, de planteamiento y hasta de rival. El resultado es que, al menos por ahora, los puestos en los que se debería estar a estas alturas de temporada se alejan.



    Salió el Atleti vestido de azul en un campo gradas bajas y brava afición, y lo hizo frente a un rival vestido de rojo que aprieta los dientes cuando los fondos tocan a rebato. Así lo hizo el Atleti, motivado y preparado, y cuando se disponía a concentrarse al máximo escuchando los compases del guerrero himno rival, You'll never walk alone, lo que escuchó fue una jota navarra. Y cuando, desconcertados, los jugadores afinaron el oído perdidos en los compases para intentar pescar alguna palabra suelta al vuelo que hablase de la esperanza en los corazones del rival, lo que escuchó fue lo siguiente

    No te vayas de Navarra,
    Si no quieres que me muera,
    flamencona,
    No te vayas de Pamplona.
    No te vayas de Navarra.


    El Atleti había ido a Pamplona pensando que estaba en Liverpool, y salió al Sadar, hoy Reyno de Navarra, convencido de que salían a mantener el resultado, que por algo estaba enfrente el líder de la Premier. Salió con un centro del campo poblado de gente, y salió con un solo punta. Salió con un mediocentro defensivo tras una línea de cuatro centrocampistas, y con Agüero solito delante. Salió a capear el temporal y con ganas de pillar una contra y marcar y meterse en su área a despejar misiles y cortar balas trazadoras, pero se olvidó de una parte fundamental del juego: el rival. Se olvidó Aguirre de que jugaba contra un equipo que llevaba cuatro puntos, hoy cinco, último de la liga española y peor colista de toda Europa. Se olvidó de los pocos puntos que lleva el Atleti y de que si se quiere aspirar a algo es obligatorio, sí, obligatorio, ganar en el campo del colista o al menos intentarlo. Se olvidó el Atleti de las promesas de pretemporada, de las ambiciones en las tres competiciones, de los votos de compromiso, ambición y lealtad a la historia que había hecho a principio de temporada y salió al campo en procesión precedido de la regla de una cofradía que nunca había tenido fieles a la orilla del Manzanares: la Ilustrísima, Reverencial y Patriarcal Hermandad y Archicofradía del Amarre de Inicio, el Perfil Bajo y el Riesgo Justito.

    Salió el Atleti de azul y rojo y salió el Osasuna de rojo y azul, como Dios manda, y cuando se armaba una contra y salía rápido hacia la portería rival uno de los dos equipos, multitud de miopes decían en sus casas pero esto cómo puede ser, cuántos son suyos y cuántos nuestros, ese de ahí es de los buenos o es de los malos. La liga, que es un ente caprichoso y veleta y muy amigo de patrocinadores textiles, hace que los equipos cambien de color continuamente con la excusa de que así se ve mejor y no se confunden los propietarios de las televisiones en blanco y negro, como si todavía existiera alguna. El resultado es que los equipos no sólo salen vestidos de mamarracho y con pantalones que no pegan ni con cola en campos en los que de toda la vida se ha llevado el uniforme titular, sino que en ocasiones como la de ayer el colectivo astigmático, al que también pertenece el que suscribe, acaba el partido con dolor de cabeza de tanto entornar los ojos para ver si el que sube la banda es de los nuestros o de los suyos. De esta profusión de camisetas posibles, de la que parece que sólo los fabricantes sacan tajada (y bien pronto también los oculistas), uno empieza a estar más que harto.

    El caso es que entre la multitud de centrocampistas visitantes y la multitud de centrocampistas locales y la similitud entre las vestimentas de visitantes y locales, los primeros compases del partido parecían la verbena anual conjunta de los gremios de ferroviarios y monosabios. Sin fluidez, sin iniciativa y sin mucha idea de a qué se jugaba, el Atleti veía pasar el partido como quien ve pasar el tren. La lesión de Perea, un problema gordo a primera vista, terminó por convertirse en el detonante de una de las pocas buenas noticias de la noche: la vuelta de Pablo al mundo de los vivos. Pablo, quien tantas veces nos ha desesperado, salió y jugó y cortó balones e impuso su físico cuando hizo falta, y eso es una buena noticia. También permitió Pablo ver a Heitinga de lateral, puesto en el que parece que aporta más en ataque que Perea y Seitaridis (aunque esto último no es complicado). La otra buena noticia de la noche fue la actuación de Coupet, más sobrio y mejor colocado de lo que nos tenía acostumbrados, quien además paró un penalti, un nuevo penalti inexistente pitado a Pernía, quien de nuevo hizo un buen partido mechado de entradas a destiempo y exceso de ímpetu.

    En el centro del centro, el mismo panorama de los últimos partidos: mucho jugador, mucha tendencia defensiva y poca querencia a la creación y el ataque. Raúl García, al que el que suscribe consideraba el año pasado una apuesta segura y un cimiento para el futuro, no aparece. Corta algún balón, pasa al compañero más cercano y santas pascuas. Lo mismo puede decirse de Maniche, ausente durante largos períodos de tiempo aunque acabó el partido de forma notable, con más físico que otras veces; sería una buena noticia que se prodigara más en esa faceta. Maxi, nuevamente, se mostró lejano del Maxi de hace un tiempo aunque su presencia en torno al área rival siempre es peligrosa. Assunçao se limita a cumplir con su papel, algo que sería un buen dato si no fuera porque cuenta a su lado con dos jugadores que se limitan a hacer lo mismo. El centro del campo del Atleti, superpoblado ayer, no se impuso al centro del campo del colista por más efectivos que acumuló. Si hay algún motivo para aliviar la carga del medio campo del Atleti fue el mérito de Osasuna: el mérito de correr, de estar encima, de no dar un metro, de defender con agresividad y ambición, de responder al aliento en el cogote que soplaba desde la grada. El Osasuna, que no parece que ande sobrado de fútbol, sí pareció sobrado de casta aunque uno de sus jugadores, Portillo, sólo pareció sobrado de gomina y de buena prensa. Bien por ellos.

    Llegamos finalmente a la parte de arriba. Agüero, solo ante el peligro, hizo uno de los peores partidos que uno le recuerda de rojiblanco. Bien marcado, no tuvo espacios para controlar u orientar balones, y cuando los tuvo no anduvo fino. A veces demasiado individualista, otras veces demasiado espeso, no fue el Kun que queremos ver. La entrada de Forlán y el paso a un 4-4-2 del segundo tiempo alivió a Agüero, como a todos los demás. Forlán, como siempre, se enseña, da alternativas a los compañeros, mete en problemas al rival y crea peligro. Con su entrada el Atleti cambió, y la impresión que tuvimos todos, al menos los miopes que me rodeaban, es que si hubiera entrado veinte minutos antes todo hubiera cambiado. Quizás estaba cargado tras su pelea titánica en Liverpool, quizás no; el caso es que el equipo, sin Forlán, sufre de anemia, depresión, falta de ideas, eczema y flato. Hoy por hoy es difícil jugar sin él.

    El cero - cero de Pamplona deja un mal sabor de boca cuando uno piensa a corto plazo y un sabor muy preocupante cuando uno mira un poco más allá. Tras pocas jornadas, diez, el Atleti es séptimo, a nueve puntos de los puestos de Champions, el objetivo mínimo exigible. El Villarreal, el Valencia y el Sevilla, con quien perdió en casa, parecen mucho más serios en su juego y prestaciones. Cierto es que el Atleti ha jugado ya contra muchos de los de la parte más alta, si bien también es cierto que el resultado ha sido pobrísimo, sólo un punto en cuatro partidos. También es cierto que el Atleti, que se ha acostumbrado a mirar hacia adelante, no puede ignorar que con dos puntos menos está el equipo clasificado en decimocuarto puesto. Lo que en Europa se va enderezando, en casa se complica. En los próximos partidos, (Deportivo, Numancia, Racing, Sporting, Betis) todo lo que no sea un buen saco de puntos será un problema difícil de asumir y difícil de justificar para Aguirre, un entrenador a quien más de un partidario, quizás no de su estilo pero sí de sus resultados, empiece a perderle la fe. Y no nos extraña. El Atleti sigue sin patrón, con pruebas en consideración al rival que, si funcionan, se repitan aunque el rival sea otro y se demanden otras cosas. Que se juegue de una manera con un equipo mermado en casa de Liverpool o Villarreal puede tener su explicación; que se aplique la misma medicina en casa del colista es más chocante. Quedan varios partidos por delante en los que demostrar si la tendencia cambia o si la plantilla es corta para tanta competición, como aventuraban muchos. Y Aguirre, entre tanto, se la juega más que nunca.

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    El que no se haya comentado hasta ahora no significa que pasara desapercibido, que no lo viéramos, que no nos llamara la atención. Desde hace tiempo lo veníamos diciendo, era demasiado obvio como para que no ocurriera, estaba en todas las quinielas, en las porras, en las apuestas. Alguno pensó en un cambio de dirección, en un propósito de enmienda, hasta en un arrepentimiento. Pero la naturaleza es tozuda y las cosas son como son y las personas son como son y las trayectorias son las que son y la cabra tira al monte. Tras mucho dudar, tras intentar no caer en la tentación, tras resistirse a saltar al abismo en contra de su voluntad y su vértigo, el portadista del Forza Atleti por fín lo hizo, y el sábado pasado abrió número con foto de Sinama y las palabras "Pon Gol" y se quedó tan ancho y de paso volvió por sus fueros. Toda una declaración de principios sobre lo que nos espera. Aturdidos y aliviados a partes iguales por la noticia, nos atrevemos a sugerirle un nuevo e ingenioso juego de palabras para ilustrar la portada, bajo foto de la mugrienta y desdentada mascota que nos avergüenza domingo tras domingo con sus saltitos y su falta de higiene, rodeada de aficionados: "Indy Gente".

    URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/11/de-cmo-sin-darnos-cuenta-se-nos-empieza.html

  • Detalles de un nuevo día para recordar



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    Muchas de las cosas buenas que nos pasan, muchos de los días que recordaremos siempre, muchas de las historietas que contaremos a nuestros nietos no salen de la nada sino que ocurren gracias a que alguien se preocupa de organizar lo necesario. El viaje, el hotel, la entrada, la forma de llegar y salir, dónde comer, el horario del tren y la forma de llegar a la estación, todo ello requiere mimo y tiempo y energía para cuadrar las posibilidades. Todas estas cosas, empero, suelen ser leales al organizador y cumplen con su palabra a menos que pase algo gordo. Salvo sorpresa, el estadio está en la dirección que nos dieron, el hotel se llama como nos confirmaron y el restaurante en el que quedamos con los amigos efectivamente es un restaurante y no una tienda de efectos militares; estas últimas, aunque curiosas y poseedoras de un nombre algo anacrónico, son poco recomendables para merendar.

    El problema suelen ser, curiosamente, los organizados; es llamativo que sean precisamente ellos, los beneficiados, los que mareen la perdiz. Algunos organizados esperan en casa a que otro les organice un día inolvidable y su única aportación a la tarea es decir que tal hora les viene fatal para salir, o que si puede venir un primo suyo que le cae muy mal al resto, o si hay manera de encontrar un restaurante especializado en comida para celíacos, colectivo al que no pertenece pero por el profesa un profundo sentido de la solidaridad. El organizador se desvive por cuadrar horarios y gustos e intereses, por acomodarse a las demandas de los que esperan y casi exigen una organización perfecta sin dar mucho a cambio, y a ello dedica mucho más tiempo, energía y berrinches de los que debería. Los organizados normalmente colaboran, que para eso están como reyes esperando que les hagan la vida más fácil. Pero no siempre es así: el organizado díscolo no quiere ni oír hablar de cambiar sus gustos ni de aceptar cambios o sacrificios y si además el día amanece nublado da a conocer su fobia a la niebla chascando la lengua y poniéndole mala cara al organizador, la cara que se le pone al que tiene poco tino a la hora de elegir días inolvidables, la cara que al organizador agotado le gustaría partir de un sopapo aunque luego, educado, se limite a suspirar y buscar la mirada cómplice de otros organizados más comprensivos, quizás por haber sido ellos mismos organizadores en un pasado cercano.

    Para esos, que saben quién son, que han invertido buena parte de su tiempo y su esfuerzo y su energía en que el que suscribe pasara el martes un día inolvidable va dedicada esta crónica tan tonta y también una disculpa por no poder responder a su generosidad con un agradecimiento menos redicho.
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    El partido. Hablar del partido a estas alturas quizás resulte poco útil. Todo el mundo vio lo que ocurrió, todo el mundo tiene ya una opinión. La opinión del que suscribe, que como saben es tonto, poco aporta pero ahí va. Al que suscribe, que vio el partido desde el ángulo contrario al del resto de la gente del Atleti desplazada a Anfield, le gustó el Atleti. Le pareció que no jugó especialmente bien ni con excesiva brillantez, pero sí con seriedad y contundencia, quizás como la ocasión requería. Al que suscribe le gustó Perea a pesar de una pifia de infantil, y le gustó especialmente cuando fue al corte y al choque y sobre todo de cabeza, donde se impuso en casi todas las ocasiones a los rivales, que no son mancos. Le gustó Antonio López, sobre todo cuando derrochó finura y calidad, en el control y el pase del gol y en algún otro control posterior. Le gustó el partido de Pernía, pero de este tema ya hablaremos, y le dejó preocupado Heitinga, excesivamente ausente para lo que se espera y demanda de él. De Leo Franco, que no estuvo mal, tampoco se atreve uno a decir lo bien que estuvo.

    Al que suscribe le gustó menos el centro del campo, sobre todo el centro del centro, superpoblado pero con poca presencia para lo que se podía exigir. Assunçao aporta cuando tiene que actuar de central adelantado pero no tanto cuanto tiene que apoyar a la salida del balón; eso sí, tras releer las crónicas uno cae en la cuenta de que desde su perspectiva en numerosas ocasiones confundió a Perea y Assunçao porque tras el partido la aportación del segundo le pareció más limitada de lo que aquellos que vieron el partido por televisión o desde un mejor asiento dicen. Raúl García parece haber perdido confianza y también parece haber aprendido demasiado de Maniche, esto es, a complicarse poco y aportar lo justo; Maniche corta balones de mérito y luego pasa largos ratos ausente, como pensando con qué gorro saldrá en la próxima foto; Simao es Simao y yo últimamente no le veo muchas pegas, qué quieren que les diga, aunque no hiciera el partido más completo que le hayamos visto. Maxi marcó un buen gol con pausa y calidad, pero el resto del tiempo sigue siendo su propia sombra, un jugador en busca de si mismo que por ahora no tiene muchas pistas sobre dónde se quedó su don, un jugador por cierto al que le deseamos que encuentre pronto lo que busca, por su propio bien y por el del equipo. Forlán, muy sólo y muy silbado por su pasado en el Manchester United (al parecer en una ocasión marcó dos goles a los locales) también hizo lo que suele: pelear, desplegar juego, ayudar al resto, pelearse con la defensa, meter miedo y rezumar criterio. Aún así, no hizo el partido perfecto y quizás fue porque anduvo solo, más que solo a ratos, siempre rodeado de buenos centrocampistas y centrales rivales. De Kun diremos poco, únicamente que nos parece increíble que un jugador como el Kun no salga de inicio en un partido como el de Anfield.

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    Anfield. Tenía uno muchas ganas de ver un partido en Anfield y si le hubieran preguntado a uno por alguna de las cosas que más ilusión le harían en la vida sería cantar un gol del Atleti desde The Kop. Y el martes lo hizo, gracias a un par de tipos con gafas y una señorita con gafas mucho más elegantes que si no se han dado por aludidos en el primer párrafo deberían hacerlo ahora. El que suscribe vio el partido desde la zona local, desde uno de los corners de The Kop, lejos de los suyos. Por extraño que le pueda parecer a alguno, se alegra infinitamente de haberlo hecho desde esa perspectiva.

    De Anfield, que es feo por fuera pero bonito por dentro como los kiwis, ya habrán oído hablar bastante estos días. Que si es un estadio mítico, que si se respira fútbol, que si el arco en el que pone This is Anfield, que si The Kop. Esta admiración general puso nerviosos a algunos, partidarios de rebajar el nivel de azúcar en las relaciones entre las dos hinchadas hasta un nivel que no pusiera a la nuestra al borde del coma diabético. Tras lo vivido en Madrid y ahora tras lo vivido en Liverpool se suceden tanto las declaraciones de amor incondicional hacia los reds como las muestras de rechazo hacia una supuesta histeria de fan beatlemaníaco a todo lo que huela a LFC, que lleva a parte de la afición a echarle en cara a la otra media que no se comporten como quinceañeras y se hagan del Everton. Ambas posturas nos parecen bien, como no podría ser de otra manera; eso sí, los que intentamos evitar una concepción maniquea de todo lo que pasa nos limitamos a valorar nuestras propias experiencias, que en el caso del que suscribe no tienen mucho que ver con ninguna de las anteriores.

    Desde la llegada a Liverpool uno notó en la gente algo que, como saben, se aprecia especialmente en estos textos: la educación. Educación espontánea y normal, de las de antes, de la que se encuentra poco ya. Los camareros de los pubs, los hinchas locales antes y después del partido, los tenderos del Everton, los taxistas y los pasajeros del autobús compartían en todo caso las ganas de ayudar, de agradar y de hacerle sentir cómodo al visitante, al menos al que suscribe. No hablamos de abrazos rompecostillas ni de regalos conmemorativos ni de invitaciones a pasar las próximas vacaciones con ellos en Playa del Inglés, sino de simple educación, de gracias y porfavores y desdeluegos y de ¿vienen Vds al fútbol verdad? si es así, este es su autobús, yo les avisaré de la parada, disfruten del partido y tengan un buen viaje de vuelta. Uno, que es un antiguo, vive estas cosas con la inocencia del que vive en un sitio donde esto ya no se estila y agradece especialmente esta concatenación de pequeños detalles que le hacen a uno sentirse cómodo y agradecido. Cómodo y agradecido, no menos cómodo que en otro sitio o menos agradecido de lo que ellos deberían sentirse. Cómodo y agradecido, muy cómodo y muy agradecido, sin comparaciones, tan cómodo y agradecido como en otros sitios también, sí, tanto como debería ser siempre, siempre.

    Los alrededores de Anfield bullen antes del partido entre coches y colas en los pubs y el horroroso olor de los puestos ambulantes de hamburguesas y patatas fritas, pasos de la Cofradía Británica del Alto Colesterol. En los pubs cercanos, repletos de bufandas y fotos de los héroes locales, no hay quién entre y quien lo hace nota cómo se le empañan las gafas y se le nubla la vista por el malsano aire del interior. Cumplido el rito de la pinta previa, uno entra al estadio pasando antes por el memorial a las víctimas de Hillsborough, un rincón en silencio en medio del follón lleno de velas y papeles con oraciones en el que gusta ver que algún compañero de viaje ha dejado escudos del Atleti y alguna bufanda, el homenaje del que llega al aficionado local que lo está pasando mal, un detalle bonito, otro más..

    Situado a la izquierda de The Kop, a uno le llama la atención la mezcla de gente de la grada. Gente de todo tipo, mayores y jóvenes, señoras con bolso y ancianos venerables, muchos indios y pakistaníes, quizás menos de otros grupos étnicos; hinchas locales con poco pelo, tipos en camiseta y otros muy abrigados, también alguno con los emblemas que adornan el Calderón. Gente normal, así, para abreviar, en una grada inmensa que llega desde el campo hasta el extremo más alto del estadio, una única grada gigantesca llena hasta los topes de gente que ve el partido en pie, sin sentarse, de pie por voluntad propia. Acabado el partido llama la atención la impresión que tiene el aficionado atlético, situado en el otro extremo del campo, tras la otra portería. Desde allí no se oye a The Kop, te dicen, sólo se nos ha oído a nosotros, menudo baño de animación les hemos dado.

    Uno, que no concibe todo como una competición y no se para continuamente a pensar quién es mejor que quién sino que prefiere alegrarse de que haya tantas cosas distintas, cuenta lo que vivió: y lo que vivió es que The Kop canta y canta, canta al unísono y canta continuamente, canta fuerte como un trueno y entonado como un coro, canta muchas canciones distintas y complicadas, canta más que grita porque canta con mimo y con gusto. Cantan los niños y los enormes scousers en manga corta, cantan las señoras con bolso y los elegantes sikhs con su turbante, cantan cuidando cada canción, cantan todos y cuando cantan You´ll never walk alone hay que ser un tipo muy duro (de oído) para que no se le pongan a uno los pelos de punta.

    Llama también la atención en la grada lo mismo que en la ciudad. El vecino de localidad te saluda al empezar y te da la mano al irse, comenta las jugadas y pregunta si lo has pasado bien. Cuando el que suscribe junto con otros tres o cuatro grita el gol de Maxi en medio de la grada rival, los de alrededor te miran tranquilos, y si hablas con ellos te dicen que celebres sin problema los goles de los tuyos, que para eso se viene al fútbol. Cuando el árbitro pita penalti y el Liverpool empata gritan gol como posesos, e inmediatamente después se giran y te dicen no fue penalti, qué malo es el árbitro, pensamos que el resultado fue justo pero no lo fue la forma en que se produjo. Antes preguntan por Luis García, alaban a Torres, se interesan por lo que ocurrió contra el Marsella y se asombran cuando les cuentas que el tío de Luquitas Leiva fue el ídolo de tu niñez. Saben de fútbol, saben de gradas, saben de seguir a su equipo y de representar a su afición en otros sitios. Hablan de respeto y de confianza, de hospitalidad y de agradecimiento. Te hablan de lo bien que lo pasaron cuando fueron a Madrid, te cuentan que hubo un partido entre aficionados en la víspera que acabó con paliza local y montones de pintas pagadas a medias, te cuentan las ganas que tenían de que vinieran los aficionados del Atleti para devolverles la hospitalidad e intentar que pasaran un buen rato. Y hablan, naturalmente, de Torres, y lo hacen con devoción, con la misma devoción con la que la ciudad está empapelada con su foto y se canta su canción y ondea en medio de The Kop una bandera con su imagen, junto con la de los grandes de su historia. Y ante tanta devoción se pregunta uno si aquí le tratamos igual en su momento, si no es normal que el Niño se encuentre tan a gusto en su sitio actual.

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    Detalles. Dos últimos detalles que reseñar. El primero, la increíble ovación a Luis García nada más salir a calentar, tan asombrosa como el recibimiento unos minutos después cuando salta al campo, con todo el estadio de pie aplaudiendo los compases de esa canción que habla de su afición a la sangría. El segundo, la preciosa ovación al portero y equipo rival en el segundo tiempo, cuando se sitúan en la portería que queda bajo The Kop. Con cero a uno, con muchos problemas por delante, la afición local ovaciona al equipo rival que puede amargarles la noche, homenajean al los jugadores rivales, que se giran a aplaudirles con cara de no entender nada. El vecino de localidad te explica que siempre lo hacen, salvo al Everton y al Manchester United, y lo dice con una naturalidad que a uno le hace callarse un rato.

    Estos detalles, junto con algún otro, le hacen a uno sentir una admiración sincera no ya hacia una afición concreta, sino hacia una forma de entender las cosas, las rivalidades, el deporte. Y es que uno, que es de escuela rugbística y chapado a la antigua, echa de menos que estas cosas no se vivan con más frecuencia. Y no cree que caiga en servilismos y ni histerias de quinceañera por apreciar en otros lo que nos falta a nosotros, o por responder con la caballerosidad de la que uno sea capaz a la caballerosidad de otros. Pero esto, ya lo saben Vds, no es fácil de explicar cuando estamos en casa. Y es una pena, oigan.

    URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/11/detalles-de-un-nuevo-da-para-recordar.html

  • La UEFA rebaja la sanción al Atlético de Madrid

    El Comité de Apelación de la UEFA ha estimado parcialmente el recurso presentado por el Atlético de Madrid a la sanción impuesta por el Comité de Control y Disciplina de la UEFA tras los incidentes acaecidos en el partido de la Champions League que enfrentó al equipo rojiblanco contra el Marsella.

    Tras escuchar las alegaciones presentandas y de escuchar a testigos y a la defensa del Atlético, el Comité ha decidido reducir la sanción de tres partidos de clausura a dos encuentros a puerta cerrada, aunque la ejecución del segundo sólo se hará efectiva en caso de que se produzca algún incidente durante los dos próximos años en el recinto atlético. Así pues, el partido Atlético de Madrid - PSV Eindhoven, que se celebrará el próximo 26 de noviembre se disputará, sin espectadores, en el estadio Vicente Calderón. 

    La multa económica de 150.000 € y los dos partidos de sanción a Javier  Aguirre (que también estuvo presente en la vista) se mantienen.

    El Atlético de Madrid no está conforme con este veredicto y ha expresado su intención de acudir al TAS, para lo que tiene un plazo de diez días. 


  • Agüero entre los nominados al FIFA World Player Award

    El delantero internacional argentino Sergio Agüero está entre los 23 jugadores que optan a suceder a Kaká como jugador del año para la FIFA. El Kun se proclamó Campeón Olímpico con la albiceleste en Pekín y con el Atlético de Madrid logró 18 goles en Liga y la clasificación para la Liga de Campeones donde ha marcado tres tantos en los dos partidos que ha disputado.

    Enviado oct 30 2008, 08:14 por SDHEditor con no comments
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  • Sergio Agüero gana el Trofeo EFE al mejor jugador iberoamericano de la Liga

    El delantero argentino superó en las votaciones al brasileño Luiz Fabiano y al ganador de la edición anterior Lionel Messi. Es el segundo jugador colchonero que se hace con este galardón tras Diego Pablo Simeone que lo logró enla temporada 1995 -96.

     

    Enviado oct 28 2008, 08:34 por SDHEditor con no comments
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  • Ujfalusi lesionado

    El internacional checo del Atlético de Madrid se retiró en la segunda parte del clásico madrileño y tras las pruebas médicas se le ha diagnosticado una rotura de fibras en el bíceps femoral de su pierna izquierda. El tiempo de baja estimado es de cuatro partidos.


  • En fin

    Una vez más empieza un partido de una forma conocida y dolorosa y acaba de una forma conocida y dolorosa. El problema es que este partido es, últimamente, siempre contra el mismo.



    Este partido, ya lo saben Vds, es el que menos le gusta ver al que suscribe. El que menos disfruta, el que más nervioso le pone, el que más disgustos le da. La previa, el resultado, cómo se produce, todo. Aún así, y pese a pensar todos los años si no es mejor dejarle el abono a un vecino, vuelvo. Vuelvo todos los años y los últimos años vuelvo a casa preguntándome si lo que ha ocurrido es cierto.

    Ayer el ambiente era bueno y, a diferencia de algunos derbis recientes, en la calle no había tensión ni puestos de pipas volcados. Quizás únicamente las cosas eran como deberían ser siempre o la afición había moderado impulsos tras los recientes sucesos tras el partido contra el Marsella. El caso es que el las calles estaban llenas y los bares estaban llenos y luego la grada estaba llena y en partido de alto riesgo no parecía que estuviéramos sentados en esa sucursal del infierno de la que habla la UEFA, convencida de que el Calderón es un estadio en el que se insulta al distinto y se aporrea al que habla con acento y se impide ver el partido al que tiene algún defecto físico. Tantas y tantas fueron las pegas de la UEFA y tan puntilloso su informe negativo que a uno le sorprende que su tiquismiquis enviado no dijera nada sobre el deficiente control de plagas de este estadio en el que es frecuente ver un roedor desdentado de enormes dimensiones trotando por el césped a la vista de todos, provocando sin pudor al gremio de desinsectadores con un penacho de plumas y una manta por capa.

    Salió pues el Atleti y la grada rugió y puso al rival de vuelta y media y sin haber tenido tiempo para abrir las pipas marcó el Madrid. Marcó a los treinta segundos, como tantas otras veces, marcó como ya hiciera el Barcelona hace pocos días. Si algo se podría haber exigido al Atleti ayer, si a algo se podía haber obligado a los jugadores era a garantizar que no iban a encajar un gol en los primeros cinco minutos. Asegurar la portería los primeros minutos hasta que pase el chaparrón es algo que hacen muchos equipos, equipos pequeños y también equipos grandes; algunos lo hacen por unas razones y otros por otras, lo hacen algunos sin querer y otros queriendo. Lo hacen muchos salvo el Atleti. A la primera de cambio marcó Van Nistelrooy con facilidad, haciendo que la afición se preguntara por qué el Atleti tiene que crear cinco ocasiones de gol para marcar mientras cede siempre al rival el privilegio de marcar con facilidad. Marcó el Madrid y el estadio se calló y miró al suelo y se sujetó la cabeza con ambas manos y la balanceó de un lado a otro y dijo en fin. Minuto uno, gol tonto, el partido se complica, vaya por Dios.

    A la primera de cambio el Atleti había tirado buena parte del partido y el planteamiento y las esperanzas de cincuenta mil tipos sentados en una grada mugrienta. Los acontecimientos dividieron la grada en dos grandes grupos: los que veían una repetición de lo ocurrido los últimos años y los que pensaron que aquí no había pasado nada. Estos últimos, no necesariamente presos de un optimismo inocente, pensaron que ya que tenía que marcar el Madrid que al menos lo hiciera así de pronto. Pensaron que este golpe no debería tener en los jugadores el demoledor efecto de un martillazo dado que cualquiera debería tener claro que para ganarle al Madrid al menos habría que hacer dos goles, con lo que la misión debería ser la misma que antes de empezar el partido. Gol, pues vale, pues muy bien, no es más que un gol, en cualquier caso hay tiempo para marcar uno y hasta cuatro, pensaron los de este grupo y uno piensa que no les faltaba razón. Si al menos unos cuantos de los del campo pensaran así, partidos como el de ayer no acabarían como ayer. Lo malo es que esto no pasa en el Atleti 20008.

    El Atleti había salido con un centro del campo raro e inédito formado por cuatro jugadores en apariencia sustituibles. Cada uno con sus virtudes y defectos y características y unos con la nariz más grande que otros, pero en esencia similares. La apuesta no dejaba claro cómo se iba a jugar dado que no iba a haber bandas, y parece que tampoco quedó muy claro en el vestuario. Visto el corte general de los jugadores, el aficionado esperaba poca creación y un excesivo aislamiento de Forlán y Agüero, y no se equivocó. Esperaba también que el rival no pudiera entrar con facilidad ni acercarse a la defensa, esperaba un partido de espera y contraataque en balón largo para los delanteros, pero ahí no acertó. El Atleti no sabía bien a qué jugaba y el rival jugaba más cómodo de lo esperado y de lo aceptable. El Madrid llegó con facilidad en varias ocasiones, algunas a balón parado (para variar) y otras en jugada. El Madrid no jugaba bien pero durante el primer tiempo dio la sensación de ir moderando el consumo sin demasiado problema frente a un equipo incapaz de quitarse de encima la losa del gol tempranero, el complejo de saber que quedaban muchos minutos para que acabara un partido que sabían que iban a perder, la incapacidad de encontrar la motivación en un partido en el que la afición la encuentra, a toneladas, sin ningún problema. El Atleti no mostró durante el primer tiempo la capacidad de poder con su propia resignación y eso hizo al Madrid jugar con pantuflas y bata en un partido que reclamaba coraza, casco y agua racionada.

    Pero estos partidos son así y siempre hay que contar con cosas raras. Perea, que tenía una amarilla, se fue a la ducha por roja directa. Desde la tribuna no quedó claro si fue un codazo alevoso o un simple roce, no se vio si el rival se iba al suelo por no tener otro remedio o para forzar la expulsión. Lo que quedó claro fue que Perea, que tenía una amarilla y todo un partido que remontar por delante, no tuvo muchas luces; de hecho esta falta de cabeza es demasiado común en la zona del lateral derecho y también está siendo investigada por la UEFA no sea que en el campo haya enterrado algún residuo tóxico que haga a los jugadores de esa demarcación hacer tonterías sin poder evitarlo. Perea tuvo pues un momento de lucidez haciendo otra falta absurda en un sitio sin peligro y se fue a la grada por poco listo, dejando al equipo con diez y a merced de un rival que ya antes de la expulsión había marcado dos goles más, uno bien anulado y otro no.

    Pero como ya hemos dicho en estos partidos siempre pasan cosas raras y allí estaba el árbitro para echar un cable a la historia. Pero esta vez, sorprendentemente, su petardo de actuación favoreció al Atleti. Anuló un gol legal tras otro balón parado defendido una vez más por la defensa del Atleti con la contundencia de un grupo de monjas octogenarias y poco después expulsó a Van Nistelrooy tras una entrada que en el campo no pareció para tanto. Diez contra diez con cero uno en contra, las cosas podrían cambiar con un poco de ambición y seriedad y más aún con un árbitro desquiciado empeñado en compensar. Salió Antonio López por Raúl García, un cambio que el que suscribe no habría hecho, y el Atleti fue al descanso mientras los que estábamos en la grada esperábamos algo distinto en el segundo tiempo.

    Entre los desafortunados compases de The Eye of the Tiger (mientras parte de la grada reclamaba como banda sonora para el momento el estribillo de Panic, de los Smiths) el segundo tiempo salió Simao y salió el sol. Sustituyó a Pernía, ganador sin posibilidad de debate del Premio Al Peor Jugador Del Atleti Juegue Como Juegue tras una primera parte aceptable, al menos mucho más aceptable que la de otros; pero la grada es así y Pernía, que no va sobrado de técnica y mucho menos de carisma, cuenta con la fiel oposición de muchos que no ven más que sus conocidos e indiscutibles defectos. Pero el caso es que salió Simao, un jugador mucho más importante a estas alturas de lo que se podía esperar el día de su fichaje, y cambió el panorama. Simao ayudó a armar el ataque y a acercar el balón a Agüero y Forlán. Explotó los múltiples defectos de su lateral y de paso los de toda la defensa rival, que dio la impresión todo el partido de tener clarísimo que son mejores de lo que realmente son y de ir más sobrados de lo que deberían. El Kun se apuntó a la nueva dinámica y Forlán lo intentó sin suerte, desafortunado sobre todo en el control. El Kun, solito, bajó a la media y protagonizó varias arrancadas meritorias para alguien que llega reventado al final del primer cuarto de la liga. Falló un gol de los que él no falla, quizás por llegar al remate tras sesenta metros de carrera, una patología ya conocida desde hace tiempo en las inmediaciones de la portería rival del Calderón. Pudo marcar también el Madrid pero Leo Franco hizo paradas de mérito; Banega mostró cualidades positivas y algo claro que mejorar: su querencia a tocar el balón diez veces para hacer algo que requiere tres toques. Maniche seguía fiel a su personal estilo de correr mucho para hacer menos de lo que cualquier otro haría con ese kilometraje, lo que redundó en un agujero considerable por delante de la defensa del Atleti y un entorno cómodo para los centrocampistas del rival.

    Aunque más entonado el Atleti en ataque con la amable colaboración de Ramos y Cannavaro, en defensa crecían los problemas: Ujfalusi, fijo siempre en el centro del área, se echaba la mano a la parte posterior del muslo, un gesto común en una plantilla con una sorprendente querencia a las lesiones musculares. Una lesión similar padeció el árbitro, retirado al banquillo del Atleti para ser atendido entre gritos de la malintencionada afición colchonera, que exigía al cuerpo médico del equipo un tratamiento similar al que dispensa a los jugadores locales, ese tratamiento que convierte un codo áspero o un cuadro típico de vista cansada en seis meses de ausencia de los terrenos de juego. Con Ujfalusi fuera, Heitinga flojo y renqueante toda la noche y Assunçao de central (y haciéndolo bien, mejor que de medio centro) encaraba el Atleti el último tramo del partido. Y lo hacía mostrando un bajón físico importante y falta de chispa. El Madrid, cómodo, también acusaba haber jugado con uno menos tanto tiempo y el partido pareció aletargarse en los minutos más importantes.

    Pero hacia el final del tiempo reglamentario, el Madrid hizo una falta en buen sitio, cerca del sitio en el que Albertini puso una baldosa con su nombre y las huellas de sus pies y manos, aunque en este caso en el estadio del otro equipo grande de la capital. Marcó Simao un gol de falta que entró con una facilidad pasmosa en la portería del Madrid para delirio de la grada, que celebró el empate como celebraron los romanos la caída de la muralla de Numancia. Y ahí, qué cosas, llegó el desastre. La grada pensó una cosa y el equipo pensó otra. La grada apretó los puños y pensó hay tiempo y el equipo bajó los brazos, respiró aliviado y pensó ya no tienen tiempo. El equipo entró en una fase de complacencia, una fase corta pero letal. En pocos minutos el equipo pensó que el trabajo estaba hecho, olvidó la ambición de cambiar el guión frente a un equipo que también tenía diez jugadores pero no tenía cincuenta mil aficionados detrás. En ese rato Javi García casi acaba con el Kun y Drenthe quiso provocar un penalti.

    También pasó una cosa premonitoria, una desgracia que no les será nueva, una señal. Tras noventa y dos minutos de juego, tras cientos de pipas de calabaza, el que suscribe llegó al final de la bolsa. El final, la última pipa, la última tras muchísimas pipas estupendas, justo antes del minuto 95. La última pipa y, como se pueden imaginar, la única de todas, la única pipa amarga de una bolsa de pipas estupendas. La que deja el mal sabor de boca, la que arruina el momento, la que pudo aparecer en cualquier instante en el que no habría tenido consecuencias pero tuvo que aparecer justo entonces. Se comió el que suscribe la traidora pipa amarga y mientras ponía esa cara que, también Vd, lector, pone cuando se come esa porquería, Drenthe se fue para el área, Heitinga reculaba más de lo que los manuales aconsejan y hacía un penalti claro en el peor momento posible, en el descuento más largo del año contra el equipo más odiado del año. Marcaba Higuaín con el daño añadido de que Leo Franco tocó y el partido se lo llevaba el Madrid de la forma más cruel posible, dejando en la boca de la afición el amargo de lo inesperado y de lo imperdonable. Marcó el Madrid y de nuevo el estadio se calló y miró al suelo y se sujetó la cabeza con ambas manos y la balanceó de un lado a otro y dijo en fin. Y ya van demasiadas veces, demasiadas veces que lo decimos.

    URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/10/en-fin.html

     

  • La UEFA aplaza el cumplimiento de la sanción. Revista de prensa

    Tras la oleada de indignación que la desproporcionada y caciquil sanción de la UEFA había desencadenado en toda España, el organismo europeo ha filtrado el aplazamiento de la misma. Los medios han visto así la noticia.

    ABC

    El Atlético-Liverpool se jugará en el Calderón al aplazar la UEFA su cierre

    MANUEL FRÍAS | MADRID jueves, 16-10-08

    El Atlético podrá jugar el miércoles en el Calderón su partido contra el Liverpool después de que la UEFA decidiese aplazar el cierre de dos partidos con el que fue sancionado el estadio rojiblanco al entender que es imposible organizar un encuentro de estas características en otro campo en menos de una semana.
    La solicitud ya se la habían hecho los dos clubes implicados. El Atlético respondió a la carta que le envió la UEFA solicitándole que propusiese un estadio alternativo, diciendo que era imposible jugarlo en otro campo teniendo en cuenta que todas las entradas ya están vendidas y que, además, se tenían que cumplir los plazos legales establecidos para los recursos. Luego fue el Liverpool quien mostró su malestar, ya que tiene previsto desplazar a 3.000 aficionados, casi todos con el billete ya cerrado y sin opción de cambiarlo en el caso de que el choque se jugase en una ciudad que no fuese la de Madrid.

    El aplazamiento de la sanción no implica una reducción de la misma y en el caso de que se mantenga, el Atlético la cumpliría contra el PSV (26 de noviembre) y en el posible encuentro de octavos de final.

    Recurso contundente
    Pese al aplazamiento, el club madrileño mantiene su recurso, que presentará hoy. El Ministerio del Interior también enviará a la UEFA el informe policial realizado a raíz de los incidentes registrados, así como las imágenes de televisión y de las cámaras de seguridad que reflejan los altercados y en los que se ve como es la policía la agredida inicialmente por los ultras franceses.

    En su recurso, el Atlético alega que la reclamación del Olympique de Marsella llegó fuera de plazo, a la que Platini, presidente de la UEFA, «enseguida dio curso», dijo Cerezo.

    «La sanción carece además de todo fundamento legal ya que el informe del Olympique contradice al que hicieron el delegado de la UEFA, el delegado de seguridad de este organismo y el colegiado».

    La policía intervino, se dice, a instancias del delegado de la UEFA que ordenó retirar una pancarta prohibida. «De haberla dejado, nos hubiesen sancionado», apuntó Cerezo.

    Sobre los gritos racistas, el Atlético envía un documento sonoro en el que se aprecian sólo silbidos y señala que los gritos de «Kun, Kun, Kun» no deben confundirse con los ruidos que imitan a los monos.

    El club tiene de plazo hasta mañana a las tres de la tarde y para el sábado -la quiere hacer el domingo- está prevista la vista oral. El lunes, el veredicto.
    También se conoció ayer que Platini había enviado antes de estos incidentes una carta a Rodríguez Zapatero en el que le mostraba su preocupación por la situación general de los estadios españoles.

    También existe una cierta preocupación en la candidatura de Madrid 2016. «Es un dato malo», señaló Alejandro Blanco, presidente del COE. «Todo lo que pueda afectar negativamente a nuestro país lo van a aprovechar nuestros adversarios y cada fallo que tengas lo van a multiplicar por mil. Pero lo del racismo no es verdad. Si Madrid fuese una candidatura perdedora no pasaría nada. Pero somos una candidatura ganadora», dijo. 

    URL de la noticia: http://www.abc.es/20081016/deportes-futbol/atletico-liverpool-jugara-calderon-20081016.html

    AS

    El Atlético recibirá al Liverpool en el Calderón como estaba previsto

    F. J. Díaz - Madrid - 16/10/2008

    La UEFA filtró ayer que aplazará la sanción de dos partidos al club rojiblanco. Pero será hoy cuando lo haga oficial y el Atlético esperaba confirmación. Enrique Cerezo desmontó ayer punto por punto todas las acusaciones vertidas desde el máximo organismo del fútbol europeo.

    La UEFA tiene previsto hacer oficial hoy que el Atlético-Liverpool del próximo miércoles de Champions se jugará en el Vicente Calderón. El máximo organismo del fútbol europeo filtró ayer que aplazará la clausura del estadio rojiblanco debido a que no hay tiempo suficiente para organizar el encuentro en otro recinto deportivo. La UEFA entiende que no jugar en el Calderón supondría un importante perjuicio tanto para el Atlético como club como para las aficiones de los dos equipos. La UEFA quería haberlo hecho oficial ayer, pero faltaba la firma del presidente de la Comisión de Control y Disciplina, el austriaco Thomas Partl. La entidad del Manzanares no había recibido ayer comunicación oficial y está pendiente de la misma.

    En el Calderón en estos últimos dos días se habían colapsado las líneas telefónicas solicitando información acerca de si el partido se jugaría en el Calderón. Incluso las aficiones de Atlético y Liverpool se pusieron en contacto para intentar presionar para que el encuentro no cambiara de escenario. El propio Benítez, técnico del Liverpool, aseguró que "por respeto a los casi 3.000 aficionados que tienen un billete de avión comprado para desplazarse a Madrid, el partido debe jugarse en el Calderón. Sería un trastorno muy grande para una afición que está integrada por gente humilde". Aguirre dijo ayer a TVE que aplazar la clausura del estadio le parecería "lo más sensato para evitar problemas con el desplazamiento de los aficionados y por todo lo que supone organizar el partido con tan poco tiempo".

    El Atlético ya le había comunicado a la UEFA que no disponía de tiempo suficiente para montar un operativo de la exigencia de un partido de Champions. La entidad del Manzanares, independientemente del aplazamiento, tiene de plazo hasta mañana para recurrir la sanción de dos partidos impuesta por la UEFA. Lo que anuncie hoy el organismo europeo puede condicionar todo el proceso.

    El club madrileño ofreció ayer una rueda de prensa donde desmontó las acusaciones vertidas desde la UEFA. Cerezo tomó la palabra para ir rebatiendo punto por punto las acusaciones del organismo europeo. Así, indicó que la reclamación del Olympique de Marsella está fuera de plazo: "El escrito está presentado el día 6 de octubre, fuera del plazo regulado de 24 horas después del partido que se establece para cualquier reclamación".

    Cerezo también indicó que "sorprende la nula validez que le dan, a la hora de analizar los hechos, a los informes de los máximos responsables de la UEFA, el delegado austriaco, Gerhard Kapl, el de seguridad, el escocés William McDougall, y a la propia acta arbitral. También sorprende que no se tengan en cuenta los informes ni las imágenes de la delegación del Gobierno, ni de las fuerzas de seguridad del Estado, poniéndose en duda la actuación de quienes tienen que velar por mantener el orden público dentro y fuera de los estadios de fútbol. En el informe del delegado de UEFA se refleja que la organización fue perfecta y que los servicios de seguridad actuaron de forma intachable".

    El Olympique denunció gritos racistas a sus jugadores Mandanda y Taiwo en los minutos 10, 20 y 30 de partido. El club mostró las imágenes de la transmisión del partido por Canal Plus en esos minutos y no se ven gritos racistas: "Sí se silba a los jugadores, pero nada más". Cerezo también dijo que primero los stewards y luego la seguridad privada trataron de retirar una pancarta con un símbolo prohibido por la UEFA, una calavera: "La Policía reaccionó a las agresiones de los aficionados franceses, visibles en las imágenes de televisión".

    URL de la noticia: http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-atletico-recibira-liverpool-calderon/dasftbpri/20081016dasdaiftb_30/Tes

    El primer paso hacia la cordura

    Iñako Díaz- Guerra 16/10/2008


    Ganar tiempo es básico cuando a uno se le ha escapado un problema de las manos. En esas estaba la UEFA y aplazará la sanción, evitando así la primera situación de caos que iba a generar su atropello al Atleti. Al menos, ante el Liverpool se jugará en el Calderón y los 54.000 aficionados españoles e ingleses que agotaron las entradas según salieron no tendrán que emprender una odisea apresurada y cara para ver el partido.

    Pero éste ha de ser sólo el primer paso de Platini y cía hacia la cordura. Ahora que ya no tienen que decidir contrarreloj, deberían dejar enfriar los ánimos y, luego, recular para que la desmesurada injusticia se quede en discutible castigo. La UEFA suele rebajar sus sanciones, pero no las deja en nada. Mucho menos en este caso. Platini se lo ha tomado como una cruzada y le dejaría fatal en Francia si ahora se anula todo. Por eso, huele a solución de compromiso: se deja en un partido, que se cumple ante el PSV, quizás con nada en juego, Platini se cuelga su medallita de latón y el Atleti, visto la que caía, firma. Es la mejor salida posible a un problema que nunca debió producirse. La UEFA lo estropeó solita y ahora le toca arreglarlo.

    URL de la noticia: http://www.as.com/opinion/articulo/primer-paso-cordura/dasftbpri/20081016dasdaiopi_9/Tes

    El Atlético está en Guantánamo

    Luis Nieto 16/10/2008

    Cuantas más horas pasan, más me enfurece el atropello al Atlético. Así veo yo la cosa. La UEFA aprieta las clavijas a los clubes en una plausible cruzada contra el racismo y la incitación a la violencia. Y resulta que los hinchas del Marsella exhiben en el Calderón una pancarta que invita exactamente a lo uno y a lo otro, como recoge la propia guía UEFA en su catálogo de símbolos prohibidos. Cuando la Policía interviene para hacer cumplir el mandato, se encuentra con la salvaje reacción de los cafres. Uno golpea por la espalda a un policía. Otro lanza una silla desde un vomitorio que le abre la cabeza a un agente. Algunos más hacen volar asientos en las gradas. Y las fuerzas de seguridad se emplean como merece aquella turba incontrolada.

    El presidente del Marsella se molesta porque tocan a sus ultras. Y espera que el informe del delegado despedace al Atlético. Pero sucede lo contrario y califica de perfecta la organización. En cambio, sí recoge, erróneamente, una actuación brutal de la Policía. Y cuela por esa rendija tres cartas al Comité de Disciplina denunciando gritos racistas (que no digo que no se produjeran y por ahí estaría justificada la sanción) y abusos policiales. Y el tribunal, con jefe francés, cree al denunciante, también francés, y no al observador ni a la parte contraria, a la que da audiencia después de condenarla. Y cierra el Calderón. Y obvia a los energúmenos, que podrán seguir exhibiendo su calavera por Europa con impunidad. Al Atlético le han metido en un vuelo secreto a Guantánamo.

    URL de la noticia: http://www.as.com/opinion/articulo/atletico-guantanamo/dasftbpri/20081016dasdaiopi_10/Tes

    MARCA

    EL ATLÉTICO-LIVERPOOL DE CHAMPIONS SE JUGARÁ EN EL MANZANARES
    La UEFA aplazará la sanción al Calderón

    LUIS AZNAR. Madrid

    El Vicente Calderón podrá recibir al 'Spanish' Liverpool, que posiblemente no podrá contar con Fernando Torres por lesión, como se merece. La UEFA aplazará la sanción de clausura por tres partidos del coliseo rojiblanco en la Champions, por lo que el partido Atlético de Madrid-Liverpool se jugará en el estadio de la Ribera del Manzanares el próximo miércoles 22 de octubre.

    Los dirigentes de la organización futbolística continental habían presionado al conjunto rojiblanco para que les indicara un estadio alternativo, pero el club español ya había advertido, en boca de Clemente Villaverde, que no había tiempo material para que se viera el recur